El Golpe Militar que destruyó la Industria Nacional

sábado, 11 de julio de 2009

JVA de Argentina al Mundo

JVA - 550 Spyder

Un hangar del Aeropuerto de Don Torcuato, rodeado de pistas, pilotos y el mejor combustible de aviación es el lugar que eligió el publicista Jorge Vázquez para albergar su sueño de toda la vida: una fábrica de autos sport.

Fundada en 1996, JVA produce réplicas de la Maserati Monofaro de 1948; desarrolló dos autos de competición para futuras categorías sudamericanas y trabaja en nuevas réplicas sobre los mejores Alfa Romeo y BMW de la historia. Su modelo más logrado, el 550 Spyder -del que ya se vendieron casi un centenar de unidades -, se exporta a Estados Unidos y Europa.

Por fuera, se trata de una réplica -notable, en fibra de vidrio- del Porsche 550 RSK que corriera Stirling Moss en los 1000 Kilómetros de Buenos Aires de 1958. Aquella era una evolución de los primeros 550 presentados en 1953. Se diferenciaba por el parabrisas de una sola pieza y un carismático tonneau sobre el capot trasero, que parte desde el apoyacabezas del conductor hacia la cola.

Original y réplica son autos que impresionan por sus reducidas dimensiones.

La butaca de cuero, de aspecto primitivo, resulta cómoda y regulable en distancia. Las sorpresas continúan a la hora de poner el motor en marcha. El JVA no trae llaves por la sencilla razón de que no tiene cerraduras en la puerta ni en el contacto. A la izquierda del conductor, junto a la puerta, se encuentra un contacto de plástico rojo para el paso eléctrico. Se da paso a la batería y recién entonces se puede presionar el botón negro "Start", ubicado en el tablero. El motor arranca sin problemas y comienza a sonar contra la espalda.

En JVA cuidaron todos los detalles al copiar las líneas del Porsche, pero tomaron un camino distinto con la mecánica. La oferta básica de motores arranca con un cuatro cilindros 1.8 proveniente de Volkswagen, pero la mayoría de las unidades vendidas -y el modelo probado- equipan el VW 2.0 a carburador, que desarrolla 115 caballos de fuerza. Potencia de sobra para mover los 720 kilos que pesa el auto, liberando sensaciones imposibles de reproducir en un auto normal de calle. Hasta el sonido del motor es único, con un trabajo de afinación en el sistema de escape que hace olvidar su origen civilizado e impone respeto ante el primer roce del acelerador.

El Spyder responde con una agilidad sorprendente desde la gama más baja de revoluciones.

Con un precio de 24.500 dólares, es un auto ideal para manejar en circuitos cerrados. Los neumáticos Continental 195/60 sobre llantas de aleación de 15 pulgadas fueron elegidos para correr y ese el destino que le dieron todos los compradores. De hecho, los JVA sólo se podrán patentar una vez que la Secretaría de Industria confirme la nueva homologación que está en trámite desde hace dos años.

No es un auto para cualquiera. La arquitectura "motor trasero-tracción trasera" requiere de manos seguras, en especial a la salida de las curvas rápidas, donde los derrapes pueden entusiasmar a los expertos y poner en aprietos a los principiantes. Al tiempo de manejarlo, el habitáculo -que antes parecía una sala de torturas-, cobra sentido. Todos los comandos, los pocos que hay, quedan a un dedo de distancia del volante.

Las dimensiones tan reducidas permiten saber en todo momento dónde está pisando cada una de las ruedas, mientras todo el conjunto de carrocería, mecánica, volante y pedales comienza a sentirse como una extensión del propio cuerpo. Tan sólo los karting de competición, los autos de fórmula y las motos transmiten esta sensación de ser parte de la máquina. Las suspensiones de competición, el bajísimo peso y la potencia eliminan todo tipo de inercias. Las respuestas son inmediatas, como si realmente fuera un auto de juguete y una gran mano se estuviera divirtiendo con él.

De Torcuato a California: el JVA de James Dean

El norteamericano Dave Grimmitt es el orgulloso propietario de un JVA 550 Spyder, la réplica del legendario Porsche que fabrica el publicista Jorge Vázquez en Don Torcuato, provincia de Buenos Aires.

Grimmitt se hizo lector del blog intentando establecer algún tipo de contacto con la gente de JVA para realizarles consultas técnicas sobre el auto. Le tendimos un puente con el fabricante, pero al parecer todavía no obtuvo respuesta, lo cual es una pena.

Sin embargo, esto no empañó la relación de Grimmitt con su auto. En su garage de Santa María, California, realizó un cuidadoso trabajo para decorar el JVA con los mismos detalles de pintura y accesorios que tenía Little Bastard, el Porsche 550 Spyder con el cual se mató el actor James Dean en 1955. El resultado es admirable.

Fuente:http://argentinaautoblog.blogspot.com
Visite:http://www.autosjva.com.ar/

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